Si has enviado currículums a ofertas de empleo y nunca has recibido respuesta, es muy posible que el problema no sea tu experiencia ni tu formación. Es posible que tu CV no haya llegado nunca a manos de un reclutador. En la mayoría de procesos de selección en España, el primer filtro ya no es una persona: es un sistema ATS (Applicant Tracking System), un software que analiza, clasifica y descarta currículums de forma automática antes de que ningún humano los vea.
Estos sistemas funcionan comparando las palabras clave de tu CV con los requisitos de la oferta. Si no hay coincidencia suficiente entre ambos textos, tu candidatura no avanza. Da igual que tengas veinte años de experiencia o tres másteres: si el formato o el contenido no encajan con lo que busca el algoritmo, te quedas fuera del proceso sin saberlo.
Qué hace exactamente un ATS con tu currículum
Un sistema ATS extrae el texto de tu documento, lo estructura en campos predefinidos (nombre, contacto, formación, experiencia, habilidades) y lo compara con una lista de palabras clave configurada por el reclutador para cada oferta. A partir de ahí, genera un ranking automático de candidatos. Solo los mejor puntuados pasan a la siguiente fase, donde ya sí interviene un profesional de recursos humanos.
El problema es que muchos currículums están diseñados para impresionar visualmente, no para ser procesados por un software. Las columnas múltiples, los gráficos, las imágenes, las tablas y las tipografías creativas pueden confundir al sistema y hacer que tu información no se extraiga correctamente. Un currículum visualmente espectacular puede obtener la peor puntuación del proceso.
En 2026, además, muchas empresas integran inteligencia artificial avanzada en sus ATS. Estos sistemas ya pueden detectar incongruencias en fechas, contrastar tu CV con tu perfil de LinkedIn, analizar la coherencia de tu trayectoria profesional e incluso evaluar si tu lenguaje se corresponde con el nivel de experiencia que declaras. La exigencia del filtro automático es cada vez mayor.
Cómo optimizar tu CV para pasar un ATS sin perder naturalidad
La clave está en la sencillez y la precisión. Usa un formato limpio, sin columnas múltiples, sin gráficos decorativos, con tipografías estándar como Arial o Calibri. Estructura el contenido en secciones claras y bien diferenciadas: datos personales, perfil profesional, experiencia laboral, formación académica y habilidades.
Lee la oferta de empleo con atención y asegúrate de incluir las palabras clave que aparecen en ella: nombres de herramientas, competencias técnicas, certificaciones y términos sectoriales. No copies literalmente la oferta, pero adapta tu vocabulario para que coincida con el de la empresa. Cuantifica tus logros siempre que puedas y envía el CV en formato PDF, que es el más compatible con estos sistemas.
Y un consejo que vale oro: no envíes el mismo currículum a todas las ofertas. Cada proceso tiene sus propias palabras clave. Dedicar diez minutos a adaptar tu CV a cada candidatura puede ser exactamente lo que marque la diferencia entre que te llamen para una entrevista o que tu currículum desaparezca dentro de un algoritmo.